El correo temporal se toma como un juguete, normalmente por quien nunca esperó un código de confirmación en un chat de soporte. Con expectativas claras es simplemente un buzón con fecha de caducidad y sin datos personales.
Qué ocurre en los primeros diez segundos
- Se elige un dominio de la lista activa que gestiona esta instalación.
- Se genera una parte local aleatoria o se comprueba la disponibilidad del nombre que escribiste.
- El buzón se asocia a tu sesión de navegador: solo tu navegador puede leerlo.
- La puerta de entrada acepta el correo entrante y lo guarda en ese buzón.
- La lista se actualiza sola con la pestaña abierta y se pone al día al volver.
Lectura dentro de un buzón temporal
- Lo no leído se marca y se cuenta: un código recién llegado no se escapa.
- Cada fila muestra remitente y asunto antes de abrir nada.
- Se ven mensajes de texto y HTML, con el HTML saneado en un marco aislado.
- Los adjuntos de hasta 5 MB se descargan desde el mensaje.
- Borrar un mensaje lo elimina de inmediato en lugar de archivarlo en una carpeta que nadie mira.
Elegir dirección propia y cómo termina
Las direcciones aleatorias son el valor seguro por defecto, porque nadie las adivina. Si necesitas algo más legible para un ticket de soporte, escribe tu nombre de usuario y elige un dominio disponible; si está ocupado, el formulario te lo dirá. El buzón termina con la cuenta atrás o con un borrado manual: en ambos casos no queda archivo.
Límites que preferimos decir de frente
- Se puede recibir, no enviar: los resets que exigen respuesta no funcionarán.
- Algunos servicios bloquean dominios desechables y rechazan la dirección en el formulario.
- La caducidad es definitiva: copia o descarga a tiempo lo que aún necesites.
- El buzón no es una caja fuerte: úsalo como buzón temporal, no como archivo.